lunes, 7 de abril de 2014

Welcome home.

Un año.
365 días de cielos infinitos, tardes de pincel, empaste y óleo en blanco.
Amaneceres de niebla en el agua.
Mañanas de 23 vueltas en la cama.
Días de montaña rusa.
Primaveras extremeñas.
Locuras que se convierten en sueños,
Y sueños que se hacen realidad.

Un año sin salir de mi país.
Reencontrando la cotidianidad de los que tanto amo.
Conociendo y re-conociendo.
Descubriendo la diversidad tanto de la tierra en la que nací, como de la gente que hay en ella.


Tópicos derrumbados.
Traiciones imperdonables y olor a café.
Equivocaciones. Más equivocaciones.
Carcajadas artificiales y carcajadas de corazón.

Me sigue impresionando aprender tanto, cada día.
Sentimientos encontrados.
24 horas de calor.
Promesas cumplidas y olor a césped recién cortado.




Re - aprender lo que ya creí olvidado
Carreteras serpenteantes de una tarde de verano.
Encontrar y no buscar.
La felicidad que otorga sólo la experiencia.




jueves, 14 de noviembre de 2013

Margot

Vivo una etapa tranquila.
Me refuegio en el silencio del campo
En el pelaje de Margot
Mi pequeña cachorra.



Vivo una etapa tranquila dentro del caos.
Que se transformará en otra cosa cuando menos lo espere
¿Y que más dá?
Si la vida me ha enseñado algo
Eso es a no esperar.
A seguir contemplando los atardeceres como si cada uno fuese el más bonito del mundo.

Da igual. Un país que otro, al norte o al sur del Ecuador.
Lo importante es poder compartirlo..
Ver a la gente que quieres feliz.
Disfrutar de un sólo instante sabiendo que es para siempre.

Saber que no hay nada más que vivir.
Y respirar y seguir caminando
Sea donde sea.
Todo es un regalo.

Margot caza moscas mientras yo la miro
Como quien conquista países
O naufraga en playas desiertas.

Margot tiene mucho que aprender.
Que experimentar
Que disfrutar

Es hora de dar paso
De dar y dejar de contemplarse
De ser feliz
De manera sosegada.
Pero feliz.


domingo, 10 de noviembre de 2013

Lugares (no)comunes

Vivo entre montes.
Entre collados, buitres leonados y vastas extensiones de agua y tierra.
Vivo en el fin del mundo
Donde la libertad comienza.

Vivo cabalgando de recuerdos que cruzan océanos
Me siento adulta y responsable de mis actos.
Me tumbo en la hierba y miro el cielo infinito
Y la magnitud de la naturaleza me hace sentir pequeña.



Complicado es el camino que lleva a la madurez
Ver con más atino las responsabilidades.
Elegir. Elegir. Elegir.
Y no arrepentirse.
E ir hasta el final, con lo que sea.

Me gustan las noches silenciosas de campo.
La soledad que las rodea.
Los momentos infinitos
Y las experiencias que quedan.


...

Creo que ya puedo decir que empiezo a ver luz.
Estoy escuchando a Belize-Egos.
De repente el mundo se confabula.
Y los titulares de los periódicos hablan de recuperación.
Y el buen humor empieza a reinar de nuevo.
Y la idea, ahora, no parece tan loca.
Aunque fuera un riesgo desde el principio.


Ya he pasado por varias.
Y la verdad.. ¡Qué me hago mayor!
Y empiezo a ver la vida en retrospectiva.
Y pienso en todo lo que he hecho.
Todo parece estar señalado para un camino más llano.



A veces, lo veo, a lo lejos.
Una nube blanca de verano, que se acerca perezosa hasta mi.
¡Y parece tan cómoda! ¡Y tan grande! 
Se que últimamente estoy más personal de lo que debería.
Pero tendréis que perdonadme este pequeño desliz.




Aquí me quedo yo.
Con la noche, los laridos de la berrea y mis dos perros acurrucados en su colchón, en una esquina del cuarto.
El campo ya huele a campo y ya está rebrotando.
De repente ves manchas verdes..¡Fosforitas! 
Parece que explotan y vuelven al color que siempre les perteneció.


Parece que como al principio, todo se confabula.
Y siento deseos de empezar a pensar que todo. ¡Todo! Va a ir bien.
Iremos viendo, poco a poco.. veremos.. ¡Apuesto! 
Estoy segura.
Si.


martes, 1 de octubre de 2013

339 días.

Tengo el corazón roto.
Y me pregunto
¿Cuantas veces más se volverá a romper?

Quizá, estas sean las palabras más íntimas de cuantas haya escrito aquí.
Porque mi corazón supura y no sé como cerrarlo.

Toda mi vida he pensado que habría alguien para mi.
Después de cada fracaso, aún muerta de dolor, pensaba que la experiencia, no sería más que un paso más, para acercarme a la persona con la que compartir mi vida.

De niña, preguntaba cuando encontraría a la persona adecuada.
Espera, todo llega, ya verás.
Cuando menos te lo esperas es cuando te ocurre
¡Y es tan maravilloso!

Pero esperas y no llega
Así que sales a buscarlo y te tropiezas
Y te embarras de hipocresía.
Y te engañan y se engañan con palabras que se repiten, que se usan de manera incorrecta, demasiadas veces.

Y te preguntas ¿Será él?
Y no te fías, por que ya te has estrellado otras veces
Y ya sabes lo que duele
Pero parece bueno y todo apunta que lo es.

Y te mira como nadie te ha mirado nunca
Y te toca como nadie lo ha hecho
Y te busca
Y por fin, te encuentra.

Pero pasa un tiempo y el ser humano, por naturaleza, deja de prestar atención.
Y los mensajes se espacian
Y no dices nada porque no quieres presionar
Pero cada vez lo ves más lejos
Y el eco de lo que fué comienza a sonar dentro de tu cabeza,
cada noche, antes de dormir.

Entonces te preguntas, ¿Qué he hecho mal?
No eres tú, soy yo.
Intentas aprender para la próxima, te rompes la cabeza cada noche antes de dormir buscando explicaciones.
Explicaciones que nunca llegarán.

Te dicen, concéntrate en ti.
Tienes que aprender a estar sola
Pero tú ya sabes estar sola
Lo llevas estando toda la vida.

Y te preguntas de nuevo ¿Qué tengo de malo?
¿Y que tiene de malo querer compartir tu vida, si sientes que has nacido para amar?
Y te repiten, no eres tú, ya llegará.
Si.. ¿Pero cuando?

Entonces se acerca a tu vida alguien que te resulta plano, pero bueno.
Y sientes deseos de plantarte.
¿Quizá esto sea el amor? 
Pero en el fondo, sabes que no lo es
Porque no se te eriza la piel
Porque no le piensas como deberías.
¿Y si esto es lo que dice la gente que es amor?

Pero te rebelas. Te rebelas porque has visto que existe.
Porque aunque no sea común, sucede.
Porque no quieres vivir un amor de mentira.
Ni firmar un compromiso con alguien sólo porque lo haya que firmar.
Porque te niegas a conformarme
O a buscar un bienestar edulcorado.

Estudias tu contexto
Y no es una cuestión de belleza, inteligencia o popularidad.
Más bien parece una cuestión de suerte.
Y piensas en aquella película de Woody Allen que habla sobre su importancia en la vida.

Pienso entonces, que no he tenido suerte.
Pero ya no tengo ganas de seguir jugando.
Son apuestas demasiado arriesgadas.
Y me pone triste pensar en todo ese cariño desperdiciado.
Que jamás utilizaré.
En esa faceta frustrada que quita ese brillo en mis ojos.
Que siempre he buscado.

Pienso en todas esas grandes mujeres que forjaron una leyenda de su nombre
Y jamás conocieron el amor que ellas tanto anhelaban
Por lo que lo habrían cambiado todo.



¿Para qué vivir en el paraíso, si no puedes compartirlo?

lunes, 29 de julio de 2013

Brindemos pues, por los presentes, por los ausentes y por los que vendrán.

Aterricé en España un primero de marzo.
Con el corazón destrozado a navajazos.
Volví a aquella tierra de paz de la que guardaba tan buenos recuerdos.
Y los amaneceres, el viento en la cara y los montes, me fueron cerrando las heridas abiertas.

Me propuse metas que me parecieron imposibles
Y me obligué a poner un pie detrás de otro cada mañana,
Escuché los refranes de la gente más sabia, que es la sencilla.
Y conseguí volver a oler la hierba y que me supiera a vida.

Ahora el campo, mi casa, tiene mucho más color.
Y he sido testigo del cambio de estaciones.
Y las que vendrán
Y yo tendré el privilegio de ver.

Soy una afortunada.
He vuelto para elegir mi propio camino
Y darme cuenta que el esfuerzo y la perseverancia son útiles.
Que no hay que perseguir quimeras, sino sueños.
Y que los sueños se pueden alcanzar.

Así que brindo, por los presentes, por los ausentes y por los que vendrán, en este viaje, que es la vida.



«Hemos visto luceros
y olas; hemos visto también bancos de arena;
y, a pesar de desastres y choques imprevistos,
nos hemos aburrido, como nos pasa aquí.

El sol resplandeciendo sobre mares violeta,
las ciudades brillando a la puesta del sol,
encendían las almas con el ardor inquieto
de hundirnos en un cielo de tentadoras luces.

Las más ricas ciudades, los más vastos paisajes
jamás nos presentaban el mágico atractivo
que ofrecen los que forma el azar con las nubes,
¡y el eterno deseo nos seguía inquietando! 


(...)

Charles Baudelaire. El Viaje.



sábado, 9 de febrero de 2013

3:30 AM. Lima. Perú.

Nacimos en una época de bonanza.
Tuvimos todo lo que quisimos
Y no tuvimos que luchar excesivamente por ello.
Al fin y al cabo, la educación, la sanidad y la libertad eran un derecho.

Salimos buscando la aventura.
Queriendo experimentarlo todo
El futuro era vasto y el pasado,
¡El pasado quedaba ya tan lejos!



He ganado mucho, también he perdido
He perdido todos los caminos que dejé de escoger.
Nunca tuve un plan práctico que involucrase la palabra largo plazo.
Para mi la imagen de la felicidad, era el amor infinito.

Me proyecto contando un cuento a mis nietos.
Sobre los leones del Serengeti o los Jeques de Dubai.
Las carreteras bordeadas de vegetación de mi isla mexicana
Los valles de Suiza, el ruido de las calles de Lima.

Ningún camino es el correcto.
Ni el incorrecto.
Son las trazas que se van dejando
Como huellas en la arena.